Seré más filosófico de lo normal en esta ocasión, así que quedan advertidos y advertidas. Esto es más un recordatorio que una historia, recomendación u opinión. Esto es para que no se me olvide el poder de crear, y de paso que a ti tampoco.

Si algo podemos aprenderle al universo, es el mero acto de crear. Si estás pudiendo leer estas palabras, significa que algo / alguien te creó, y que eres parte de una fuerza creadora que ha estado en continua evolución desde hace millones de millones de años. El universo, la vida, Dios, o como quieras llamarle a la “creación de creaciones”, es en sí como un río de energía que fluye, no se detiene, que está en constante movimiento, que nutre lo que existe y no espera “permiso” para dar vida.

El universo es energía pura, esa misma energía que da forma y existencia a protones, electrones, neutrones, moléculas, átomos, materia y todo lo que te hace “existir”. El universo crea de la nada, desde lo que no se ve hasta lo que se vuelve tangible.

Si estamos conectados con el gran universo creador a partir de energía, ¿por qué entonces no podemos ser un poco más como la fuerza creadora que nos rodea, creernos “creadores” de la vida que vivimos?

Seamos más libres, fluyamos mejor con lo que nos rodea, brindemos vida, y nutramos lo que nos rodea. Démosle vida a las cosas, a los pensamiento, a los actos, a las personas. Hagamos un mejor mundo para todos, creando una mejor experiencia terrenal para todos los que vamos en este mismo recorrido. Hagamos arte para mejorar la vida de los demás. Hagamos arte para mejorar el mundo. Seamos arte.

Atrévete a crear, aunque no te consideres artista, porque la verdad es que nadie puede darte más “permiso” de ser artista que el mismo universo que ya te creó a ti.

Atrévete a crear sin ganar nada a cambio, solo por el hecho de crear y dar.