Empezar es lo más difícil.

Empezar algo siempre es difícil. Ya sea un propósito de año nuevo, una nueva dieta, un nuevo proyecto, una nueva relación, un nuevo libro, un nuevo hábito, un nuevo negocio. Todo lo que empieza es en esencia difícil, por el solo hecho de ser algo nuevo. Lo nuevo es aterrador. Lo nuevo nos paraliza, nos detiene o nos hace dudar. Lo nuevo da miedo porque no sabemos cómo resultará, si cumplirá nuestras expectativas, si lo podremos lograr a final de cuentas, si será algo más difícil de lo que esperábamos, si será algo que en realidad nos gustará a largo plazo, si sabrá bien, si nos lastimará, si le gustará a los demás, si venderá, etc.

Empezar algo nuevo siempre será más complicado, por el simple hecho de ser algo a lo que no estamos acostumbrados o acostumbradas. Y es normal sentir miedo. Es normal sentir incomodidad o tensión. Es normal sentir inseguridad de los resultados o del proceso. Es normal porque somos humanos, y los humanos somos una especie que basa su existencia en la supervivencia, en tomar acción solo cuando sentimos seguridad o certeza de las cosas.

Así que abraza ese miedo o incertidumbre hacia lo inesperado, lo inexplorado, lo nuevo, lo desconocido, lo irregular, lo incómodo. Abraza ese miedo, pero no dejes que te paralice. Al contrario, úsalo como una “tensión positiva”, algo que te haga sentir la suficiente incomodidad como para hacerte tomar mejores decisiones, y para hacerte cambiar las cosas que necesitas cambiar, o crear la vida como tú quieras que sea de una vez por todas. El chiste de la vida es encontrar justamente esas pequeñas tensiones o “miedos”, ponernos de frente a ellos, controlarlos y usarlos a nuestro favor para que nos ayuden a lograr lo que queremos.

Empieza hoy lo que tengas que empezar. Tú ya sabes qué es.

Recuerda que empezar es lo más difícil, y tal vez el primer paso no te llevará a donde quieres estar, pero sí te sacará de donde actualmente estás.