Entre tanto trabajo a veces creo que se me olvida ser yo mismo.

Aunque realmente el dinero no es algo que me apasione como tal, con la vida adulta uno empieza a moverse más por él que por otras cosas, aunque no se esté buscando la riqueza económica. Quién sabe, yo creo que con la edad uno se va volviendo más inseguro, y tal vez se busca la “estabilidad” y “seguridad” en cosas como el dinero, el reconocimiento y esas cosas raras que nos impone a veces la sociedad.

En los últimos meses me he puesto a pensar en todas esas cosas que en algún punto de mi vida me han definido. Entre ellas, recuerdo mucho el haberme dedicado al futbol (más como fan que como ejecutante), el apego que le tenía a los videojuegos (me pasaba horas frente a un videojuego, conociendo todo sobre él y las diferentes maneras de “sacarle” el máximo provecho a un méndigo mundo virtual), la pasión por los libros (la cual se encendió en mí desde una temprana edad, quién sabe por qué), y finalmente, mi gran amor por la música (creándola, escuchándola, descubriéndola y compartiéndola a todo el mundo que podía).

Sobre este último tema, la música, he estado curiosamente atraído nuevamente. Mis manos no son tan hábiles como lo eran hace unos años. Mi oído no capta las mismas frecuencias que antes, y mis gustos, sin duda, han mutado increíblemente con el tiempo.

Sin más, les quiero contar que llevo un par de días “estudiando” de nuevo los caminos de la música. No de manera profesional, ni tratando de generar un expertise en algún instrumento, sino solamente tratando de “hablar” de nuevo en ese hermoso idioma que en algún momento había sido casi mi lengua nativa. Ha sido difícil, pues como ya comenté, el trabajo que se auto-impone en la vida lo deja a uno con poco tiempo para las pasiones verdaderas del alma. Pero bueno, veamos a dónde me lleva esta exploración, que seguro será un viaje emocionante.

Por ahí, hace unos minutos, ví un video sobre la harmonía en la música, y cómo una tonalidad puede ramificarse en miles de voces, acordes y “argumentos”, para crear toda una conversación entre instrumentos, donde ninguna nota es incorrecta, y donde todo está conectado con todo, en ritmo y estructura. Algo así como la naturaleza. Quién sabe por qué me llamó la atención, pero se me hizo muy coherente, y lo agarré como metáfora de la vida.

Ahí luego les cuento cómo va la estudiada de esto.

R.