No cambies tu libertad por dinero

Seamos quienes seamos, es muy probable que en algún punto de nuestras vidas el dinero haya representado un problema, de manera directa o indirecta. El dinero nos hace felices, nos hace reír, nos hace llorar, nos hace hacer cosas de las que estamos orgullosos y orgullosas, y otras cosas de las que no tanto. El dinero representa más que un simple papel con dibujos de gente del pasado y números. El dinero, para muchos de nosotros, representa libertad.

¿Por qué anclamos tanto nuestra libertad, tranquilidad y “paz mental / espiritual” al dinero? Es muy simple. Porque el dinero, afortunada o desafortunadamente para nosotros, es la forma en que como sociedad / comunidad global hemos decidido que determina nuestro poder de supervivencia, y a final de cuentas, creo que todos buscamos sobrevivir de manera libre en este planeta, ¿o no?

El dinero, en pocas palabras, es un vehículo emocional más que un vehículo económico. Claro que con dinero podemos resolver muchas cosas en la vida, para nosotros y para los demás. Claro que con dinero seguramente volveríamos todos nuestros “sueños” realidad. Claro que con dinero viviríamos más seguros y seguras. Claro que con más dinero seríamos más felices. Claro, pero también con dinero muchas veces nos volvemos inseguros de los demás, por no decir paranoicos. Con dinero las personas a veces se corrompen, a veces matan o hacen daño a los demás, y también caen en vicios o hábitos que solo destruyen su realidad inmediata y a futuro.

No quiero decir que el dinero sea malo, para nada. Me encanta el dinero. Me encanta tener dinero, y me encanta que la gente alrededor de mí tenga dinero. Como ya dije, el dinero es un vehículo emocional, y si lo vemos de esa manera, pues prefiero mil veces que sea un vehículo de emociones positivas a mi alrededor, a verlo como un vehículo opresor.

¿Y cómo logramos esto? También es muy fácil. Dejemos de ver y sentir al dinero como una meta, un objetivo o un final, y veámoslo mejor como un medio para lograr experiencias. Podrás ponerte de meta conseguir un millón de dólares, pero el día en que lo obtengas vas a querer más, o bien, podrías sentir un vacío, porque el dinero como tal es solo una combinación de números, una cifra, un papel con gente muerta ilustrada en él, y no creo que tu felicidad tenga que ver con solo ver números en una pantalla o en un cajero automático.

Empecemos a ver el dinero como un “habilitador” de experiencias de vida, de experiencias de libertad. Seamos libres de la urgencia de “tener más dinero”, y empecemos a pensar y sentir más la urgencia por “tener más felicidad, más libertad y más experiencias”.

Y si nos ponemos a pensar un poquito más, ¿realmente necesitamos “tanto” dinero para tener experiencias de felicidad y libertad en la vida?

No hay que pelearnos ni tenerle miedo al dinero. Mejor, entendámoslo. Abracémoslo. Regalemos ese dinero, libertad y experiencias a nosotros mismos y a los demás.

No cambies tu libertad por dinero. Mejor, suelta emocionalmente el dinero y piensa/ define ¿qué es para ti la felicidad y la libertad?