Es muy fácil quejarse, criticar, ser hater o burlarse. También es muy fácil apuntar al otro, echarle la culpa a las cosas, a las situaciones, a nuestro pasado, al miedo, a la luna, a los signos zodiacales, al mundo, a la religión, a Dios, a la “economía” o al “gobierno”.

A final de cuentas, es fácil echar culpas, porque nos desligarnos de la responsabilidad sobre nuestra propia vida y felicidad. Hay quienes se dicen a sí mismos y mismas “es que soy así”, “es que no me alcanza la vida”, “es que no tengo tiempo”, “es que el dinero”, “es que la familia”, “es que no tengo la capacidad”, “es que yo no estudié eso”, “es que, es que, es que, es que”. Todos hemos sido esa persona que pone más excusas que razones para cambiar nuestra vida, y lo peor, es que muchas veces terminamos creyéndonos esas excusas y nos encontramos viviendo una versión “reducida” o “barata” en términos de lo que llamamos “vida”.

Claro que existen algunos límites físicos para algunas personas, barreras culturales, ideológicas o mentales, de eso no hay duda. Pero incluso la mayoría de las personas con una capacidad distinta o reducida a la del resto de la sociedad generalmente terminan por superar las barreras que la vida le “impuso”. Entonces, ¿por qué te sigues quejando?, ¿por qué no has cambiado lo que sabes que quieres cambiar?, ¿por qué te sigues creyendo las mismas excusas, mentiras y miedos?

Si no te gusta lo que te digo, seguramente es porque te sientes señalado o señalada. Y tengo la certeza de decírtelo porque justamente yo me he sentido así en el pasado. Señalado, acomplejado, que el mundo está en mi contra, que no tengo la capacidad, que no puedo cambiar, que la gente que habla de cosas positivas / buenas vibras es gente “no realista” en la vida.

Y casi como cuando platicas con los ex-alcohólicos / ex-drogadictos rehabilitados, me atrevo a decir y predicar con toda seguridad que la primera persona que debe hacerse cargo de las cosas y tener responsabilidad eres tú. No tus papás. No tu pareja. No tus amigos. No tu escuela, familia, gobierno, empresa.

Tú y sólo tú eres responsable de lo que experimentas en esta vida. Deja de echar culpas y si algo no te gusta, pues cámbialo y ya.